I walked down the river's side
for as long as I could go.
I stopped to look around and breathless I was,
speechless and electrified with emotion.
Such benevolence from nature I have never seen before.
Between moody waves of silver
and a torrential smile,
the river seems to say good bye,
the water runs free
and right downstream it picks up speed
with a degree of impatience for the unknown.
Fearless to find out the outcome of its course.
Suddenly beneath the edge of the river's bed
an endless rainfall of beauty
lays down a carpet of sounds
and music plunges into a mist of centuries
where fallen rocks
bear in silence the
pounding force
of the falls.
Niagara Falls, NY., circa 1994
POR EL NIAGARA
Anduve la orilla del rió
tanto y como puede.
Me paré a echar una ojeada y sin respiración
quedé mudo y electrocutado de emoción.
Tal benevolencia de la naturaleza nunca había visto jamás.
Entre juguetonas olas de plata
y sonrisa torrencial,
el río parecía decir adiós,
el agua corría a su antojo
y corriente abajo se embriagaba de velocidad
con un grado de impaciencia por lo desconocido.
Sin temor, en la cumbre de su propio destino.
De repente y al mismo borde del lecho del río,
una interminable caída de belleza
extiende una alfombra de sonidos
y la música se cuelga de una neblina de siglos
en cuyo fondo las rocas
aguantan calladas
el trepidante flujo
de las cataratas.
© By Emilanio Martin (Poeta48@aol.com)

